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La Rueda de la Medicina

La rueda de la medicina simbolizada por un círculo, siete direcciones es en sí misma un proceso de descubrimiento, exploración, auto empoderamiento y sanación. Un sendero iniciático hacia lo que llamo “la visión de altura” para quienes buscan la armonía y el equilibrio dentro de sí mismos como en relación con todo y todos los elementos que conforman la “red de vida”.

Entendiendo la conexión, condición y unidad  de todos los aspectos de nuestra vida: espiritual, emocional, físico, mental y también social. Sobre la que se sustenta la salud,  una vida saludable, el bien-estar. Así como con el cosmos, la Madre tierra y todos sus elementos en una interrelación ordenada, respetuosa, digna, segura y cooperadora.

El círculo, llamado también “circulo sagrado”, símbolo universal, un espacio dividido en cuatro secciones orientados por los cuatro puntos cardinales: este, sur, oeste y norte.  En apariencia opuestos, unidos por el círculo que los contiene.

Arriba hacia el cielo, abajo hacia la tierra y en el centro de la rueda el hombre, la dirección hacia dentro conformando las siete direcciones sagradas. A través de las cuales se reciben los dones del Gran Espíritu, las enseñanzas y aprendizajes.

La rueda de la medicina ha sido utilizada a lo largo de los tiempos por las culturas nativas tanto de las Américas como de Europa. Con diferentes usos, significados e interpretaciones un legado de conocimiento que va de lo simple, lo visible a lo esencial a una forma de interpretar al universo, sus leyes, la vida, al hombre y su lugar en el universo.

En la ceremonia de la rueda de la medicina el espacio cobra vida, accedemos a un portal multidimensional en constante movimiento donde se comunican el mundo físico y el no físico, mostrando la naturaleza del cambio y al poder en acción.

Utilizada de manera individual despertando a los sentidos para traer claridad y comprensión, saber dónde se encuentra dentro de la rueda, si está a cargo de los diferentes aspectos. Reconocerse en su propio proceso abordando los desafíos del día a día,  creando armonía, equilibrio, sanación.

En grupo participando en las actividades,  llegando al otro, reconociéndose en el otro, apoyándose mutuamente, colaborando, creando comunidad. Integrando y transmitiendo aprendizajes y enseñanzas.

Agradeciendo, honrando y reconociendo a todos aquellos que caminaron antes que nosotros, que tomaron sus decisiones pensando en las generaciones siguientes y a su legado.  Transmitido de generación en generación a través del walk the talk, hago lo que hablo y compartido en los círculos alrededor del fuego.