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Armonización Energética de Espacios

Los espacios en que vivimos, compartimos, trabajamos pueden generar calma, sosiego, ganas de estar o todo lo contrario.

Influyen en la persona y a su vez la persona influye en ellos. Son reflejo del espacio interior.

Requieren atención y cuidado, de la influencia de los campos electromagnéticos de electrodomésticos o dispositivos producidos por la tecnología, la contaminación ambiental. Orden, limpieza, ventilación, organización, verse libres de acumulación, que permitan fluidez de movimientos y ARMONIZARLOS ENERGÉTICAMENTE.

Es decir neutralizar las energías negativas, la contaminación psíquico –emocional que la propia persona, quienes viven, comparten, visitan, trabajan en el mismo espacio, generan y transmiten. La sentimos, no la vemos, no siempre somos conscientes de ella.

Sin embargo pueden ser la razón de cambios bruscos de humor, cansancio, fatiga, dolor de cabeza, confusión, deambular de un lado al otro sin saber qué hacer,  sentir que algo molesta sin poder verbalizar el qué o por qué y definitivamente no querer estar en él.

Varios factores contribuyen a crear esa densidad energética o contaminación psíquico-emocional. Entre ellos si en el lugar ha sucedido algo grave, doloroso, violento.

Las personas que viven, visitan, trabajan tienen pensamientos negativos, sienten rabia, rencor, deseos de venganza, gritan, juzgan, hablan fuerte, usan palabras duras, hirientes, miradas o gestos que intimidan. Usan la violencia física.

Expresiones del ser que vibra en determinada frecuencia que no solamente nos conecta, relaciona sino que atrae del exterior lo que vibra a la par.  Potenciando su fuerza y retroalimentándose.

De repetirse una y otra vez, impregnan con mayor intensidad afectando los espacios y todo lo que hay en él. Sean personas, mascotas, plantas, objetos.

Según la mascota se acercará o nunca estará cerca de él. Las plantas se marchitan, dejan de crecer, pierden brillo y hasta mueren.

La tarea es diaria, continúa, en primera instancia cuidar los pensamientos, las emociones, las palabras, las actitudes y de los espacios a pesar de lo agitado y por momentos “carentes de tiempo” que el diario vivir nos envuelve.

En la armonización de espacios sigo la propia energía de cada lugar que va indicando paso a paso su necesidad. Utilizo herramientas de los diferentes sistemas que practico sean: el reiki y sus símbolos, el agua, el fuego, la tierra, los cristales, el sonido de los tingshas, el tambor, la maraca, la danza, el incienso, la sal, el tabaco, las palabras.

En ocasiones el lugar requiere un trabajo adicional, más profundo vinculado a la memoria del lugar. Para ello he recomendado y facilitado constelaciones familiares.

Memoria de lugares 

A través de las constelaciones familiares se ha podido observar los efectos que tienen la memoria del lugar como elemento desencadenante de malestares, accidentes, una enfermedad e incluso la muerte

Si en el terreno sobre el que está construida una propiedad o en la vivienda misma ocurrieron crímenes, abusos, torturas, abortos provocados el espacio registra lo sucedido. La energía de los pensamientos, las emociones de quienes vivieron esas experiencias quedan latentes e impregnan a todas las personas que resuenan con ellos, incluso los objetos.

Esa información no desaparece está latente. Activándose si un nuevo morador también resuena con esa frecuencia. Es lo que se llama la resonancia mórfica o morfogenética. Para transformar esa información es necesaria una sanación. Es decir la reconciliación entre victimas y perpetradores.

Es importante destacar que profesionales de la talla de Rupert Sheldrake, Anne Ancelin Schützenberger, Lynne McTaggart han hecho investigaciones y escrito libros acerca de ello.

De igual manera las comprensiones de Bert Hellinger a través de las constelaciones familiares acerca del proceso de morir, la muerte y la influencia de los muertos sobre los vivos y de los vivos sobre los muertos.