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Taller de Constelaciones

Un taller de constelaciones familiares es una energía viva, que va tomando fuerza y forma a medida que se van derribando las barreras de incomodidad. Acoge y da cabida a todos los participantes, desde un espacio de mutuo respeto y compromiso de confidencialidad.

Lo llamo “el campo de los espejos”.  Un grupo de hombres y mujeres, con diferentes edades, historias, profesiones, nacionalidades, deseos, desafíos,  expectativas y necesidades. Algunos van a constelar, otros quieren representar y otros con curiosidad, vienen a participar.

A la hora todos en sintonía, al servicio del dar y tomar, colaborando unos con otros, trascendiendo limitaciones. Todos importantes si uno faltara no sería la misma energía, el mismo taller.

Ofrezco talleres donde se realizan constelaciones una tras otra, con temas diferentes según las necesidades de cada cliente.

Están los talleres temáticos donde el encuentro gira alrededor de un tema previamente elegido. Por ejemplo: la salud.

  • Ofreceré las bases teóricas, las comprensiones de las constelaciones familiares acerca de la salud
  • Órdenes y fuerzas del amor comprometidas
  • Ejercicios y otras herramientas que dan fuerza y comprensión al trabajo a realizar.
  • Todas las constelaciones giran en torno al tema propuesto.

¿Cómo se desarrolla una constelación en grupo?  

Quien facilita el taller de constelaciones, crea el medio respetuoso, confidencial, seguro que como un útero acoge a todos los participantes junto a sus deseos, intenciones, necesidades. Sintonizando con fuerzas más grandes.

En la constelación intervienen: el cliente, los representantes y quien facilita el taller y las constelaciones, la consteladora.

El cliente plantea su tema basado en hechos, en pocas palabras. Por ejemplo: me siento fuera de lugar, como que no pertenezco / no logro la estabilidad laboral y menos aún la económica/ estoy enferma, tengo…../ yo nací en otro país, se me está haciendo muy difícil adaptarme

Y luego elige dentro del grupo de participantes quién lo va a representar, al representante del tema y lo que sea necesario para dar comienzo a la constelación.

Los representantes, personas elegidas dentro del grupo de participantes al taller que aceptan voluntariamente estar al servicio. Sienten como las personas o elementos que representan, sin seguir un papel ya previsto y estudiado.

Centrados y entregados a las fuerzas del campo, abiertos y fluyendo sin deseo, ni intención de hacer, conseguir, sin querer entender. Ser tomados por la energía que mueve al cuerpo con movimientos lentos, tal vez de cabeza, de ojos, dando pasos hacia adelante o hacia atrás.

Cada representante a través de su postura corporal, sus gestos, miradas, en interacción con los otros representantes muestra cómo se siente, cómo se relaciona, lo que mira, lo que necesita.

Así van surgiendo los elementos implicados, los vínculos al pasado familiar, las fidelidades a los rechazados, olvidados, desaparecidos sean parejas anteriores, los abortos, los hijos no reconocidos, etc.

Lo ocurrido en el pasado corre en las generaciones afectando a los más jóvenes quienes por un amor mágico, lo intentan compensar, equilibrar, sanar pero por el camino equivocado. Y es que en lugar de aceptar, integrar, disfrutar, vivir, lo que hacen es imitar, llevar la carga, seguir a otros en la exclusión, en el fracaso, pagar por otros,  es decir mantienen viva la problemática.

Con todos los elementos implicados a la luz, se van dando las condiciones para acoger las vías de solución, permitiendo que algo nuevo, fresco se manifieste. 

Es decir reconciliar e integrar lo que estaba separado, que cada uno ocupe su lugar, reconocer, aceptar, honrar o tomar la decisión para trascender la situación desde el adulto.

El cliente, testigo y observador de su propia constelación vive un proceso interior como respuesta a la experiencia de su propio representante y la de todos los elementos que se van manifestando.

Sean las imágenes, las sensaciones que despiertan, las frases que el campo otorga y precisa pronunciar y asentir ya que declaran, esclarecen, liberan, ayudan.

Cliente y su representante a la hora son uno.

El otro elemento en la constelación es quien la facilita, es decir  la consteladora.

En un estado de recogimiento interior, en sintonía con la vida, con Algo Más Grande, en aceptación a todo tal y como es, atenta a todos y a cada uno, percibiendo, sin interferir, renunciando a saber, sin querer hacer.

Interviniendo sea para incluir más representantes, indicar las frases que esclarecen, liberan, sanan, centrar a los representantes.

Cada constelación es única e irrepetible, de alcance inesperado cuando se permite a las fuerzas de sanación actuar. En lo profundo se siente como algo fugaz, como una expansión en donde cada energía y fuerza encuentra su lugar, todo es y está donde tiene que estar y como tiene que ser.

Al constelar en grupo te enriqueces y beneficias tanto del propio trabajo como de las otras constelaciones. Observando o representando, vives internamente, desde otro espacio algo que puede ser tuyo, que puede ser fuente de nuevas comprensiones, tomas de conciencia, sanación ya que entras en resonancia con las fuerzas sanadora del grupo.

Los efectos de la constelación benefician y son sentidos por todo el sistema. No hay sanación individual sin sanación del grupo.

También puedes constelar en sesión individual.